jueves, 10 de agosto de 2017

Consejos para escribidores. Cómo escribir una novela sobre la guerra de Vietnam: guía práctica.

Todos los géneros y subgéneros literarios tienen reglas que hay que conocer, aunque sólo sea para romperlas. Las novelas y guiones sobre la guerra de Vietnam nos dejan saber que lo mismo pasa con ese subgénero.
Tiene que haber helicópteros...

1, El personaje central/narrador. Al principio del libro/película es un joven patriota sonriente que cree en su país y acude a cubrir una plaza en un platoon, pelotón, destacado en un punto no concreto de la selva vietnamita (Haway en las películas baratas, California en las muy baratas, Filipinas o Tailandia en las que tienen un buen presupuesto).
Por cuestiones de mercadeo el personaje será blanco, educado (aunque casi todo el que pudo enrolarse en una universidad y evitar la guerra lo hizo) y de un pueblo pequeño del norte o el medio oeste, lo que lo hace más cándido, pero nunca del sur, porque los blancos del sur son automáticamente sospechosos de toda clase de maldades.

2. En su platoon conoce una serie de personajes arquetípicos:
Un fumeta continuamente colocado. Sirve de contrapartida cómica a la acción.
Un paleto blanco del Sur (Dixie, Boobie Lee, Rebel...), que disfruta de la violencia, le gusta matar y puede llevar un arma no reglamentaria, un cuchillo de cazador, una escopeta repetidora (toque de realidad, muchos chicos del Sur se hicieron mandar sus escopetas de caza a Vietnam). Puntos extra si tiene cualquier forma de bandera confederada en su ropa, armas o tatuada en la piel...
Un negro cool (prefiero no darle un apodo para que nadie me acusa de racista), vagamente antisistema, tan experto en la guerra que literalmente puede oler emboscadas. Puntos extra si lleva el pelo afro, una chapa de los panteras negras o algún símbolo del black power.
El negro cool y el paleto del Sur se odiarán. Como llevan más tiempo que el narrador/personaje central no es preciso que se muestren ese odio de forma implícita frente al recién llegado, bastará que otro de los personajes se lo diga. Puntos extra si a lo largo del libro descubren mutuamente la humanidad del otro (pero si se reconcilian uno de ellos ha de morir... es una regla no escrita pero muy clara).
Un intelectual con gafas (de apodo Profesor), que reflexiona sobre la guerra en voz alta y en algún punto de la narración explicará por qué Hochimin (al que llamará el Tío Ho) no debería ser el enemigo.
Un objetor de conciencia que hace las veces de sanitario en la ausencia de un médico de verdad (apodos más comunes Doc o Bones). Si hay poco presupuesto se pueden combinar los personajes del intelectual con gafas y el médico objetor de conciencia.
Un chico que tiene novia en Estados Unidos y sueña con volver a su país, pasar la guerra sin hacer daño a nadie y vivir en una casa con una valla blanca (no le cojan cariño... es como si llevase la palabra “muerto” tatuada en la frente).
Los mandos de la unidad son:
El sargento veterano, de aspecto duro pero buen corazón que hace de padre de la unidad. Ese personaje en realidad ha pasado de guerra en guerra sin cambiar apenas. 
Un oficial bueno, novato, que aprenderá el valor del mando y el respeto a los hombres a lo largo del libro/película. Si es el oficial bueno es el jefe nominal de la unidad se verá corregido todo el tiempo por el sargento veterano y desobedecido por el oficial malo que será más competente, y sediento de sangre, que él. 
Un oficial malo, psicópata ordenancista, que odia a todos los locales y la mitad de su tropa, da órdenes estúpidas y es odiado por todos. Si el oficial malo es el jefe nominal de la unidad, desoirá sistemáticamente al sargento veterano, y tomará sistemáticamente la peor de las decisiones. El oficial malo nunca será competente cuando esté al mando (no se por que pero es una regla).

3. A lo largo del libro/película habrán muertos.
Uno de los dos oficiales morira a lo largo de la narración. Si el oficial bueno muere lo matará necesariamente el enemigo, si el oficial malo muere lo matará uno de sus soldados—el paleto blanco del sur o el negro cool son los mejores candidatos.
Si el oficial bueno sobrevive habrá aprendido su lección y nadie nunca volverá a menospreciarlo.
Si el oficial malo sobrevive su sargento le avergonzará verbalmente indicando que no merece ser oficial.
El sargento morirá salvando a uno o varios de sus hombres. 
El intelectual y el objetor de conciencia son definitivamente demasiado buenos para este mundo.
La muerte del fumeta será irónica.
El enamorado de su novia ni siquiera merece la pena explicar que acabará muerto. 
Sobrevivirá el personaje central, cosa que sabemos desde el principio ya que es el narrador, voz en off del libro/película, y uno de los dos soldados violentos, el negro cool que se las sabe todas o el paleto violento que disfruta de la guerra.

4. Existen una serie de escenas obligatorias
Llegada a la unidad en donde el novato se siente como un pez fuera del agua por desconocer el lenguaje propio de los soldados del frente e ir vestido reglamentariamente. Una segunda escena en medio o al final del film lo mostrará perfectamente integrado, puteando a un recién llegado como él fue puteado. El novato se ha convertido en veterano y habrá dejado de ir vestido reglamentariamente.
Primera patrulla-primera sangre, y la excitación del combate que le hace sentir fuera de si, ante de comprender que los enemigos muertos también son humanos.
Una escena gratuita de violencia contra civiles surgida de la falta de comunicación.
Una escena de drogas que de producirse en la retaguardia, en Saigon, será también una escena de sexo mercenario.
El sargento explicando que su dureza es en realidad una prueba de su cariño hacia sus soldados.
Helicópteros. Tienen que salir helicópteros y tienen que recortarse contra el sol en una escena vagamente surrealista. Si los helicopteros atacan hay dos opciones, música de los sesenta (Motow) o música clásica (que será vista como un homenaje a Apocalyse).
Regreso al hogar, pesadillas, cosas rotas e incomprensión por parte de los civiles e incluso de la familia.
A veces, pero no es obligatorio, reencuentro, años después. con otro veterano, irreconocibles los dos, con el pelo largo (o afro). Reunión que deja al veterano saber lo que ha pasado con algunos personajes de los que no sabíamos nada y da conclusión a la obra. Puntos extra si el otro veterano está en silla de ruedas o muestra claros problemas mentales. 
Reflexión final: ¿Qué fuimos a hacer allí?
Si no hay escena de reencuentro, una serie de fotos de los personajes y una puesta al día de los personajes junto a los titulos finales, mientras suena música de los setentas—algo triste.
Una pantalla negra recordando a X o Y que "estuvo allí" es siempre un bonito toque y da puntos extra.

miércoles, 19 de julio de 2017

El caballero, la muerte y el diablo (Fragmento de samurai de Occidente)

Editado en Español por Ediciones FIDES y una lectura
recomendada y recomendable.
Ya está, ya he dicho todo o casi todo lo que me asquea hoy más que nada y me convierte en un insumiso.

Añado inmediatamente que tengo otros motivos para revolverme y no someterme en este mundo que nos han creado: sex, fun and money. Confieso mi asco hacia la impostura satisfecha de los poderosos e impotentes señores de nuestra decadencia, corruptos hasta la médula, serviles ante los verdaderos poderes y las nuevas mafias. Si, los soberbios o lamentables dueños de la prensa y la publicidad, de las religiones, la política o la finanza me inspiran más desprecio que revuelta. Revolverse sería reconocerles una importancia de la que carecen. Antaño, me alzé contra un hombre cuya política me parecía nefasta, pero aquel personaje, por odioso que me pareciese en su momento, era verdaderamente grande. Hoy, delante de estos enanos pretenciosos y malhechores, soy un insumiso. Hablando claramente, "no marco el paso". Hace ya tiempo que no creo en los discursos melosos y moralizantes, que esconden estafas devaluadas.

Por el contrario y en la distancia me siento en armonía con un gran insumiso que ha atravesado los tiempos y en el que nadie piensa. Sin embargo es el modelo por excelencia. El caballero de Durero.
El caballero, la Muerte y el Diablo... admirable figura grabada por Durero en 1513. El artista genial, que ejecutó por lo demás por encargo tantas obras religiosas edificantes, mostró ahí una libertad confusa y audazmente provocadora... En aquel momento no era de buen tono ironizar sobre la Muerte y el Diablo, terror de la buena gente, mantenido por aquellos que se aprovechaban del mismo. Pero él, el solitario Caballero de Durero, con la sonrisa irónica en los labios, continua cabalgando, indiferente y calmado. Al Diablo no le concede ni una mirada. Sin embargo ese espantapajaros tiene una terrible fama. Terror de la época, como recuerdan tantas danzas macabras y compras de indulgencia, el Diablo está emboscado para atrapar a los muertos y arrojarlos a los braseros eternos del Infierno. El Caballero se burla y desdeña a ese espectro que Durero ha querido ridículo. La Muerte, ella, el Caballero la conoce. Sabe que está al final del camino ¿Y qué? ¿Qué puede en contra suya, a pesar de su reloj de arena, blandido para recordarle al caballero el paso inexorable de la vida? Eternizado en la imagen, el Caballero vivirá para siempre en nuestro imaginario más allá de los tiempos. Solitario, al paso firme de su corcel, la espada al flanco, el más celebre insumiso del arte occidental cabalga hacia su destino en medio del bosque y de nuestros pensamientos, sin miedo ni ruego. Encarnación de una figura eterna en esa parte del mundo que llamamos Europa.


La imagen del estoico caballero me ha acompañado a menudo en mis revueltas. Es verdad que soy un corazón rebelde y que no he dejado de alzarme contra la fealdad invasora, la bajeza ascendida al rango de virtud y contra la mentira alzada al rango de verdad. No he dejado de alzarme contra aquellos que delante nuestro, han querido la muerte de Europa, civilización, pueblo y potencia, sin la que no sería nada. Mi vida se ha confundido en parte con una época de regresión para franceses y europeos, precipitada por las catástrofes del Siglo desde 1914, el día después de la Segunda Guerra Mundial, el de la guerra de Argelia, esperando la globalización americana. A despecho de algunas ilusiones fanfarronas sostenidas en Francia y otras partes, estaba ya claro para el joven que yo era que las dos potencias hegemonícas reunidas en Yalta en 1945, América y Rusia estalinista, habían arrancado a los europeos la conducción de su destino, lo que repercutía en su vida cotidiana y sus representaciones, Eso se amplificó después de 1990, después de la URSS, cuando Estados Unidos se volvieron hiperpoderosos, impusieron la mundialización financiera a otras naciones y a los pueblos transformados en consumidores de productos inútiles y desechables.

PARA CONSEGUIR EL LIBRO DIRIGIRSE A

domingo, 16 de julio de 2017

El retorno de Don Quijote. Una buena traducción.


A veces hago portadas para las ediciones imaginarias de libros que me han influido. El regreso de Don Quijote es uno de ellos. Relativamente breve, es un libro que no emplea en parte alguna de su texto la palabra "fascismo" y puede sin embargo ser visto como una parábola amable del mismo... 

Tan sólo en una carta a su biógrafo, Titterton, incluida en todas las ediciones del libro, Chesterton emplea el término fascismo...




A AWR. Titterton 
Mi querido Titterton, esta parábola dirigida a los reformadores sociales fue pensada y escrita, en parte, mucho antes de la guerra, por lo que con respecto a ciertas cosas, desde el
fascismo a las danzas negras, carecía por completo de una intención profética. Fue su generosa confianza, sin embargo, lo que la sacó del polvoriento cajón en el que estaba guardada, y aunque dudo sinceramente que el mundo encuentre motivos para agradecérselo, son tantos losmíos para mostrarle mi gratitud y reconocer cuanto ha hecho usted por nuestra causa, que le dedico este libro.
Con todo mi afecto, G. K. Chesterton "



https://clasesparticularesenlima.files.wordpress.com/2015/06/gk-chesterton-el-regreso-de-don-quijote.pdf

SOBRE UNA TRADUCCIÓN DE CHESTERTON.

Malos traductores, traductores mediocres y traductores políticamente correctos.
Acado de descubrir que Cátedra, una editorial que considero como seria, tiene uno de esos tres tipos de traductor... o al menos ha usado uno de los mismos en su traducción de EL RETORNO DE DON QUIJOTE de CHESTERTON...

¿De qué hablo? De la manipulación en sus primeros párrafos de un texto bastante conocido. Al principìo, al leerlo, dudé de de mi memoria, después busqué mi edición inglesa... no la encontré... después busqué una edición en línea fiable y allí estaba la nota de Chesterton a su amigo Titterton, que encabeza el libro,  tal y como yo la recordaba. Eso es lo que escribió Chesterton y lo que aparece en mi vieja edición de Plaza y Janes, hecha por un traductor probablemente mal pagado pero que sabía el oficio. Pero no es lo que aparece en la edición de Cátedra.
Foto primera


En la primera foto una captura de pantalla de una edición en su ingles original. En la segunda foto la página equivalente de la edición de Cátedra.

Evidentemente, foto segunda.











Entre la primera y la segunda foto en el texto se han cambiado frases e introducido palabras que no aparecen en el original. Así la frase "from fascism to nigger dances" (del fascismo a las danzas de negro)(*) se convierte en "la macabra danza del fascismo"--¿Considera acaso la traductora que lo negro es macabro?--, justo antes de añadir eso tan bonito de "una lúgubre e involuntaria profecia", que es una más que curiosa traducción de "quite an unintentional prophecy", que significa simplemente "una involuntaria profecía " sin que aparezca en ninguna parte del texto original "lúgubre"... como antes no había aparecido el término "macabro"... 
Malas traductoras... hay unas cuantas... pero nadie es tan malo.
¿Mediocre traductora? Probablemente, si se attreve a corregir los clásicos que sólo tiene que traducir. ¿Traductora malintencionada? Tiene que serlo. Una traductora que antepone sus ideas personales al texto y trata de "corregir" a un clásico, es por lo menos una traductora desleal para con el autor, para con los que le han pagado por la traducción y sobre todo para con los lectores, a los que miente e insulta con su voluntaria torpeza. 

¿Puede ser un error? No. Un término confundido con otro puede ser un error, introducir palabras que no están en el texto original (macabro, lúgubre) demuestran mala fe más que incompetencia... sobre todo cuando el resto del texto esta bien traducido
.

Como Cátedra no es una editorial militante que imponga a sus colaboradores una línea editorial, sino una editorial seria y que depende de la seriedad de sus colaboradores, debemos suponer que son las fobias de la traductora y no una imposición del editor el elemento responsable de esta pésima traducción.

Una edición, bien hecha, en inglés, del original puede verse en 
https://ebooks.adelaide.edu.au/c/chesterton/gk/return-of-don-quixote/dedication.html
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(*) Nigger no es negro sino en su sentido más despectivo. El idioma español afortunadamente carece de un término equivalente, pero supongo que la palabra "negrata", procedente de la jerga juvenil, podría servir en este caso a falta de algo mejor. 
Mi agradecimiento a mi amigo Jaime Mora Aragón por ayudarme a descubrir este dislate.

domingo, 21 de mayo de 2017

Alain de Benoist habla sobre el caso Venner.con Nicholas Gauthier


Nicholas Gauthier—Alain de Benoist, usted conocía a Dominique Venner desde 1962,
más allá de la pena o del disgusto, ¿ha sido estúpido su gesto? Aunque él hubiese renunciado desde hace tiempo a la política, ¿este gesto es coherente con su vida, con su lucha política?
Ahora me disgustan especialmente ciertos comentarios. “Suicidio de un ex de las OAS”, escriben unos, otros hablan de una “figura de extrema derecha”, de un violento opositor del matrimonio gay o de un “islamófobo”. Sin contar los insultos de Frigide Barjot, que ha revelado su verdadera naturaleza escupiendo sobre un cadáver.

Ellos no saben nada de Dominique Venner. Nunca han leído una sola línea (de sus más de 50 libros y centenares de artículos). Ignoran en última instancia, que tras una juventud agitada – que él mismo contó en Le coeur rebelle (1994), entre sus mejores obras , había renunciado a toda forma de acción política desde hace casi medio siglo.

Exactamente desde el 2 de julio de 1967. De hecho estaba presente cuando comunicó la decisión. Desde entonces Dominique Venner se había dedicado a escribir, primero con libros sobre caza y armas (era un experto reconocido en este ámbito) y después con ensayos históricos brillantes por estilo y, a menudo, autorizados. Había entonces fundado La Nouvelle Revue d´histoire, bimestral de elevada cualidad.

Su suicidio no me ha sorprendido. Desde hace tiempo sabía que – siguiendo el ejemplo de los antiguos romanos, y también de Cioran, por citarlo solo a él – Dominique Venner admiraba la muerte voluntaria. La juzgaba como la más conforme a la ética del honor. Recordaba a Yukio Mishima, y no es casualidad que en su próximo libro, que el próximo mes será editado por PierreGuillaume de Roux, se titulará “Un samouraï d´Occident” (Un samurái de Occidente). ¿Hasta qué punto se puede medir su carácter de testamento? Pese a que esta muerte ejemplar no me sorprende. Me sorprenden el tiempo y el lugar.


Dominique Venner no tenía fobias. No cultivaba extremismo alguno. Era un hombre atento y secreto. Con los años, el joven activista de la época de la guerra de Argelia se convirtió en un historiador meditativo. Subrayaba, de buena gana, que la historia era siempre impredecible y abierta. No veía motivo para no desesperar, de hecho, rechazaba toda forma de fatalismo. Pero, ante todo, era un hombre de estilo. Aquello que más apreciaba en las personas era la capacidad. En el 2009 había escrito un hermoso ensayo sobre Ernst Jünger, explicando su admiración por el autor de los acantilados de mármol. En su universo interior no había lugar para la burla, ni para los conflictos de una política del politiqueo que justamente despreciaba. Por ello era respetado. Buscaba la capacidad, el estilo, la ecuanimidad, la magnanimidad, la nobleza de espíritu, a veces hasta el exceso. Términos cuyo sentido escapa a quien solo ve los juegos televisivos.


Nicholas Gauthier—Dominique Venner era pagano. Pero ha elegido una iglesia para poner fin a sus días. ¿Una contradicción?

Pienso que él mismo había respondido a la pregunta en la carta que ha dejado, pidiendo hacerla pública: “Elijo un lugar altamente simbólico, la catedral de NotreDame en París, que respeto y admiro, porque fue construida por el genio de nuestros abuelos sobre lugares de culto más antiguos, recordando orígenes inmemorables”. Lector de Séneca y Aristóteles, Dominique Venner admiraba especialmente a Homero: La Iliada y La Odisea eran para él los textos fundadores de una tradición europea, en los cuales, reconocía a su patria. ¡Solo Christine Boutin puede imaginar que se hubiera “convertido en el último segundo”!

¿Políticamente esta muerte espectacular será útil, como otros sacrificios celebrados, como aquel de Jan Palach en 1969 en Praga, o aquel más reciente del vendedor ambulante tunecino que provocó la primera “primavera árabe? Dominique Venner se ha expresado también sobre las razones de su gesto: “Ante peligros inmensos, siento el deber de actuar hasta que no tenga fuerza. Creo necesario sacrificarme para romper el letargo que nos oprime. Mientras tantos hombres se hacen esclavos de la vida, mi gesto encarna una ética de la voluntad. Me doy muerte para despertar conciencias adormecidas”. No se podría ser más claro.

Pero sería un error si no se hubiese visto en esta muerte voluntaria más allá del estrecho contexto del debate sobre el “matrimonio para todos”. Desde hace años, Dominique Venner no soportaba ver más a Europa fuera de la historia, vacía de energía, olvidada de sí misma. A menudo decía que Europa estaba “aletargada”. Ha querido despertarla, como Jan Palach, en efecto, o, en otro periodo, Alain Escoffier.


Así ha probado su capacidad hasta lo más profundo, permaneciendo fiel a su imagen de comportamiento de hombre libre. También ha escrito: “Ofrezco lo que queda de mi vida en un intento de protesta y fundación”. Esta palabra, fundación, es el legado de un hombre que ha elegido morir de pie. 

viernes, 19 de mayo de 2017

SOBRE CESAR VIDAL (ALGUNAS NOTAS UTILES)


Cesar Vidal es protestante. En estos tiempos de laicismo exagerado y militante este comentario puede estar fuera de lugar, pero no lo está dado el carácter de su obra. Cesar Vidal es pues protestante, y desde hace un tiempo conservador Y habitual de las televisiones conservadoras. Es un novelista del tipo best-seller semiculto--ya sabéis, ese que está trufado de referencias históricas oscuras pero no tan oscuras como para que no sepamos reconocerlas y automáticamente sentirnos más inteligentes y cultos por el simple hecho de hacerlo--, e historiador... como Historiador lo suyo es el Viejo Testamento y de hecho tiene un libro muy bueno sobre los Evangelios Apócrifos... pero por desgracia no se ha limitado a ese tema y ha tratado otros muchos con mayor o menor fortuna... en su juventud, como protestante (veis como sí tenia importancia su religión) fue antifranquista, porque Franco no toleró en demasía la presencia de iglesias protestantes en España. 

De ahí a la socialdemocracia durante los años de la transición había un paso... en su primera època como escritor Cesar Vidal era Cesar Vidal Manzanares y sus incursiones en la historia y el mundo editorial llegaron de mano de un editor judío e izquierdista. No es un tópico... Mario Muchnik, su editor, era judío (no practicante), izquierdista y argentino (muy practicante)... y además uno de los administradores más derrochadores del mundo editorial español por lo que las tres editoriales que tuvo, una tras otra, quebraron hasta que finalmente nadie le ayudó a montar una cuerta (era algo así como un Carlos Barral circuncidado, destructor de sus propias empresas editoriales, pero Barral al menos perdió su dinero)... Durante sus tiempos como autor de Muchnik Cesar Vidal escribió un libro contra los autores revisionistas, tradujo (mal traducido) un libro de un periodista sobre los neonazis alemanes que tenía a Michael Kühnen como protagonista, y escribió una biografía en la que ajustaba cuentas con José Antonio Primo de Rivera no tan sólo por ser un lider fascista sino por representar todo lo que era ser un Señor en la década del treinta... cuando eres de clase media, media baja, regordete y torpote, resientes que alguien pueda ser marqués, guapo y tener clase y cada cual se venga como puede... 

Después, siempre debido al protestantismo (luego explico el por qué) evolucionó hacia posiciones neoconservadoras. ¿SE HABÍA VUELTO CONSERVADOR? Probablemente no, pero seguía siendo sionista, y en la década del ochenta llegó a España el neoconservadurismo de los judíos neoyorkinos de la administración Reagan-Bush (el primer Bush), de orígenes izquierdistas, pasados del comunismo a la derecha por su defensa del Estado de Israel, cuando esa entidad dejó de ser querida por la izquierda y el bloque soviético... 

Comprendo que un judío se haga neocon por defender su Estado. incluso sino vive en una colonia polvorienta con la purria okupa, sobre un terreno robado, sino en la parte pija de Manhattan, en un apartamento, dentro de un edificio con portero que no deja entrar a la purria en el mismo, pero ¿por qué se hace neocon un cristiano? Cesar Vidal se hizo neocon porque era sionista y se hizo sionista porque era Evangélico... 

Cesar Vidal pertenece a una iglesia evangélica con base no en Alemania sino en el Sur de los Estados Unidos, que tiene entre sus miembros al mismo Jimmy Carter. Los evangélicos son Luteranos, y Lutero dijo cosas sobre los judíos que hoy le mandarían a la cárcel en Alemania, pero los evangélicos norteamericanos han sido ampliamente influidos por los calvinistas y no sólo han renunciado a esa parte de Lutero sino que además han adoptado la defensa de los judíos que caracterizó desde el principio de su herejia a los calvinistas. Si el hereje Lutero machacaba judíos en Centroeuropa, los herejes calvinistas ingleses (los puritanos) los acogían en Inglaterra dos generaciones después... Cesar Vidal se vuelve así, por efecto de su sionismo, en un escritor anticomunista primero y conservador después, y como ese territorio en España está muy limitado tiene que acabar en radios y televisiones católicas o ultras pero menos (Intereconomia, etc)...

Los más divertido es que nos hubieramos podido ahorrar todo eso si sus padres no hubieran cambiado tantas veces de herejia denominación... La mayor parte de los protestantes, como la mayor parte de los católicos, permanecen/permanecemos dentro de nuestra Iglesia de origen. Hay una excepción a esa regla,,, los recien conversos... aquellos que habiendo renunciado a su catolicismo se han hecho miembros de una Iglesia protestante... por ello no es raro que un protestante de primera generación, buscando la fe que mejor se adapte a sus necesitades reales o imaginarias de religiosidad, pasé de una una iglesia a otra, hasta encontrar una en la que se sienta cómodo... Habiendo abjurado de una fe, además heredada, les es más fácil renunciar a otras que no han formado parte por mucho tiempo de su vida. La familia de Cesar Vidal fue durante un tiempo Testigo de J. Si no se hubieran pasado de los Testigos a los Evangélicos nos hubieramos ahorrado muchos libros... Mientras que los evangélicos no tienen nada en contra de la educación superior y son una Iglesia que no teme moverse en el mundo moderno, los Testigos son una secta que teme que sus miembros más brillantes puedan entrar en contacto con la educación superior... con gente que de verdad hable latín o hebreo, o lea libros de ciencias, historia, política, etc... Si los padres de Cesar Vidal se hubieran quedado con los Testigos ahora él sería, en el mejor de los casos, traductor de ATALAYA al castellano.. MALA SUERTE.


lunes, 15 de mayo de 2017

venner

CARTA POSTUMA DE DOMINIQUE VENNER
“Estoy sano de cuerpo y espíritu, amado por mi mujer y mis hijos. Amo la vida y no
espero más que la perpetuación de mi raza y de mi espíritu. A pesar de esto, ante los
inmensos peligros para mi patria francesa y europea, tengo el deber de actuar
mientras aun me queden fuerzas. Creo necesario sacrificarme para romper el letargo
que nos aprisiona. He elegido un lugar altamente simbólico, la catedral de Notre
Dame, construida por mis antepasados sobre lugares de cultos de orígenes
inmemoriales.
Mientras tantos hombres se hacen esclavos de sus vidas, mi gesto encarna una ética
de voluntad. Me doy muerte con esperanza de despertar conciencias dormidas. Me
rebelo contra la fatalidad, los venenos del alma, y los deseos individuales que
destruyen nuestras raíces identitarias como lo es la familia, fundamento de nuestra
milenaria civilización.
Mientras defiendo la identidad de todos los pueblos, me rebelo contra el crimen de
querer reemplazar los nuestros.
Pido perdón a todo los que sufrirán por mi partida, primero a mi mujer y a mis hijos
así como a mis amigos. Pero una vez pasado el dolor, no dudo que entenderán mi
gesto y que el dolor se transformara en orgullo”.